Soluciones ópticas para la “luz tóxica”

Se han desarrollado tecnologías que aplicadas a las lentes de las gafas reducen o previenen este problema.

Últimamente estamos muy concienciados en reducir el riesgo de daño en la retina y en prevenir la degeneración macular, patologías que desafortunadamente afectan a gran parte de las personas mayores. En la actualidad, se han desarrollado tecnologías que aplicadas a las lentes de las gafas reducen o previenen la posibilidad de tener estas patologías.

Como dice la doctora Celia Sánchez Ramos en sus estudios y ponencias, “el ojo humano no está preparado para mirar directamente a la luz sino para ver con luz”. La tecnología avanza más rápido que nuestra capacidad biológica para adaptarnos a ella. Algunos tipos de iluminación LED, presentes en las pantallas de los nuevos dispositivos móviles, tal y como están desarrollados en la actualidad, no son los más indicados para nuestra retina.

En experimentos realizados a partir de 2013, donde se exponían células de epitelio pigmentario de la retina de donantes humanos a luz LED directa de diferente intensidad, en ciclo circadiano, durante 36h se obtuvieron resultados contundentes: Un 93% de las células morían cuando no había ninguna protección. Sin embargo, al interponer el elemento protector, entre las células y la luz LED, el porcentaje de muerte celular disminuía a aproximadamente un 10%.

Los niños, jóvenes y personas de edad avanzada son los grupos de mayor riesgo, sobre todo personas operadas de cataratas o con cirugía de cristalino transparente, ya que los riesgos se multiplican al carecen de la protección natural que ofrece el cristalino para un buen rendimiento ocular.

A estas conclusiones llegaron en las investigaciones realizadas en células de epitelio pigmentario de la retina por un renombrado equipo de la Universidad Complutense de Madrid.

Como se puede comprobar en los trabajos de S. Lerman el cristalino evoluciona a lo largo de la vida construyendo un elemento de protección, pero los niños y los jóvenes no tienen este sistema protector desarrollado en su totalidad. Es por ello que la luz tóxica entra con mayor facilidad impactando con el interior del ojo. Las células de la retina pertenecen al sistema nervioso central, no se regeneran y son las mismas durante toda la vida, consecuentemente es fundamental protegerse de cualquier posible daño que pueda producirse en esa zona tan delicada del ojo. Además, los niños tienen los brazos más pequeños y se acercan más que las personas de edad a los dispositivos, acercando la fuente de luz de manera más directa a sus ojos. Otra razón estriba en la capacidad de los niños de enfocar mucho más cerca que las personas mayores permitiendo visualizar los contenidos de los dispositivos a centímetros de la fuente de luz.

Evolución de los cambios fisiológicos del cristalino frente a la luz tóxica según el estudio de S. Lerman, “Radiant energy and the eyes”.

 

Hoy en día, los fabricantes de lentes oftálmicas aplican tratamientos y filtros para paliar los posibles efectos de la luz azul en el ojo. Para ello existen diferentes tipos de protección de los que le informaremos gustosamente en ANFER ÓPTICA.

Siga las recomendaciones de su profesional de la visión de confianza, seguro que sabrá adecuar su corrección óptica a sus necesidades personales.

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Anfer Óptica

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