Aunque relacionamos la sordera con personas de edad avanzada, la Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte de que más de 1.000 millones de jóvenes podrían sufrir problemas auditivos irreparables en el futuro debido a la exposición al ruido durante un tiempo prolongado.
Y no es un problema baladí ya que, según la OMS, uno de cada cinco menores de 18 años va a sufrir un problema auditivo (aunque no todos serán provocados por el ruido) y cinco de cada 1.000 recién nacidos tendrán una sordera congénita. De mayores, podrán sufrir una sordera o hipoacusia adquirida y, por último, hay sorderas o hipoacusias por acúmulo de moco en el oído medio (otitis serosa) y otras infecciones que, aunque son reversibles, deben ser atendidas a tiempo.
El límite de ruido aceptable para el oído humano es de 65 decibelios, el equivalente al de una aspiradora; y pasa a ser doloroso a partir de los 125 decibelios. Además, un ruido, aunque sea de baja intensidad y no dañe directamente al órgano auditivo, puede tener efectos negativos para la salud.
El ruido no solo impacta en el oído, sino que también puede afectar a la calidad de sueño y a la concentración de los pequeños, llegando a comprometer su desarrollo del habla y el aprendizaje en el ámbito intelectual, cognitivo y social. Por esta razón es imprescindible cuidar la audición desde las edades más tempranas.

¿Cómo proteger los oídos de los niños y adolescentes?
- Cuidado con el uso de auriculares. No se debe sobrepasar del 60% del volumen máximo del aparato y ni pasar más de una hora con ellos puestos. Además, los que tapan toda la oreja son mejores que los que entran en el conducto auditivo.
- Evita gritar y reduce el volumen de televisores o reproductores de música.
- Reduce el tiempo de exposición si el ruido sobrepasa los 85 decibelios. Salir al campo o pasear por la naturaleza es muy recomendable.
- Elige juguetes que no sobrepasen el límite de los 85 decibelios. En caso contrario reduce el tiempo de exposición o juega en lugares abiertos y amplios.
- Si acudes con niños o adolescentes a festivales, conciertos o espectáculos en los que hay música alta hay que ponerles protecciones. Los tapones de protección sonora no impiden oír ni disfrutar de la música, pero la atenúan por debajo de valores peligrosos. También es recomendable mantenerse alejados de los altavoces o instrumentos musicales.
- Por último, si notas que tu hijo tarda en desarrollar el lenguaje, tiene problemas de sueño o concentración y no mejora una vez evitada la exposición al ruido, acude a un especialista.
