El estrés es uno de los grandes males que afectan a nuestra sociedad. Se trata respuesta natural del cuerpo ante cualquier demanda de cambio que interfiera con su equilibrio normal. En pequeñas dosis es positivo ya que nos mantiene alerta, sin embargo, el estrés prolongado puede causar importantes problemas de salud física y mental.
Y estos problemas también afectan a la visión. A continuación, te hablamos de los problemas visuales relacionados con el estrés y, si persisten y afectan a tu calidad de vida, ven a Anfer y te ayudamos aliviarlos. ¡Pide cita!
¿Cómo afecta el estrés a tu vista?
Visión borrosa, temblores en los párpados, dolores de cabeza, fatiga visual, mareos, ojos llorosos…¿Te suena? Pues estos síntomas podrían estar causados por el estrés y te lo explicamos:
- Visión borrosa: cuando nos estresamos las pupilas se dilatan para permitir mayor entrada de luz y así poder ver las amenazas que nos rodean más claramente. Sin embargo, unos altos niveles de adrenalina pueden causar demasiada presión en el ojo y, como consecuencia, visión borrosa.
- Tics o temblores de párpados: son contracciones continuas del músculo orbicular que se suelen dar en solo un ojo, y aunque son benignas y temporales, resultan molestas.

- Fatiga visual: el uso continuado de pantallas debido a las largas jornadas laborales ocasiona que los músculos que rodean los ojos se tensen, provocando dolores de cabeza y dolor ocular.
- Fotofobia: esta hipersensibilidad a la luz también es una causa directa de dedicar demasiadas horas a visualizar pantallas electrónicas.
- Blefaritis: se trata de una inflamación de párpados a menudo asociada a la sequedad ocular, y que puede derivar en picor o enrojecimiento de los ojos, cansancio ocular o visión borrosa.
- Pérdida súbita de la visión: a consecuencia de la inflamación desencadenada por una situación de estrés permanente o muy intensa.
- Maculopatía serosa central: es una inflamación de la mácula que provoca visión borrosa o pérdida súbita de visión, normalmente de forma temporal y reversible.
- Enfermedades visuales: el estrés continuado puede provocar patologías visuales (como el glaucoma, la neuropatía óptica, la retinopatía diabética y la degeneración macular relacionada con la edad), así como empeorar las ya existentes.

La buena noticia es que reducir los niveles de estrés puede revertir la situación y restaurar la capacidad visual previa. Llevar una dieta saludable, hacer ejercicio moderado, tener un buen descanso, meditar y pasar tiempo al aire libre son buenas medidas para reducir el estrés cotidiano.
